5 platos que tienes que probar sí o sí cuando vengas a Madrid. Si estás planeando una escapada a Madrid, seguro que te estás preguntando qué hay que comer por aquí para no irte con hambre. La capital es un paraíso si te gusta el buen comer, y lo mejor de todo es el "tapeo": esos bocados que acompañan a la caña y que son el alma de la ciudad. Aquí te cuento cuáles son los clásicos que no te puedes saltar si quieres vivir el Madrid auténtico.
¿Qué se come por aquí?
Madrid no es solo el Retiro o los museos; Madrid se disfruta en la barra de un bar. Si no sabes por dónde empezar, aquí tienes una lista de los sitios de siempre donde las tapas no fallan 😉.
Para abrir boca: el vermut
En Madrid somos muy de bares centenarios, de esos con solera que encuentras en el Barrio de las Letras, Chueca o Malasaña. Uno que tienes que visitar es Casa Alberto (está ahí desde 1827, que se dice pronto).
Su fachada roja es inconfundible y su vermut de grifo es de los mejores de la ciudad. Se sirve como manda la tradición: con su hielo y su rodajita de limón.
Aunque el vermut nació en Cataluña, aquí lo hemos adoptado como religión. Tomarse una copita con unas aceitunas o unas anchoas es el ritual perfecto para empezar cualquier ruta de tapeo que se precie.
Las croquetas de toda la vida
Las croquetas son sagradas. Las hay en todas las casas, pero en los bares son el termómetro para saber si el sitio es bueno. Las de jamón son las reinas, aunque si buscas algo diferente las tienes de bacalao, queso o setas (ideales si no comes carne).
Un sitio que nunca falla es la Bodega de la Ardosa, en Malasaña. Es un local con muchísima historia y un ambiente que te hace viajar en el tiempo. Sus croquetas son espectaculares y, además, tienen una selección de cervezas increíble.
Boquerones y ambiente castizo en Casa Toni
Si pasas de los sitios modernos y quieres cocina de verdad, de esa que comen los madrileños, vete a Casa Toni. Es un bar de culto en pleno centro, de los que llamamos "castizos".
Aquí tienes que pedir los boquerones fritos, que salen crujientes y en su punto de sal, perfectos con una caña bien tirada. Si eres valiente, prueba sus callos (un guiso de tripas que es pura gloria) o alguna de sus tapas de casquería. Es un sitio con mucho jaleo, pero con el sabor auténtico de Madrid.
El mítico bocadillo de calamares
Da igual que Madrid no tenga mar; el bocadillo de calamares es nuestro símbolo nacional. Es algo tan simple como una baguette crujiente con calamares rebozados, pero si le echas un chorrito de limón, no tiene rival.
El sitio más famoso es La Campana, justo al lado de la Plaza Mayor. Siempre hay cola, pero va rápido. Cómetelo con una caña o una sidra y te sentirás un madrileño más. Por cierto, si eres vegetariano, pide el de pimientos verdes fritos, que está de vicio.
Patatas bravas en Las Bravas
No te puedes ir de la ciudad sin unas bravas. Aunque se comen en toda España, el invento es madrileño. Son patatas fritas con una salsa que pica lo justo.
En el bar Las Bravas tienen la receta original. La clave de su salsa es el pimentón y ese toque picante que te hace querer pedir otra ronda. Es un plato que se hizo popular después de la guerra porque era barato y llenaba, y hoy sigue siendo el favorito de todo el mundo.
Un capricho dulce: churros en Chocolat
Para cerrar el día, el plan estrella son los churros con chocolate. En Chocolatería Chocolat hacen, para mi gusto, de los mejores de Madrid.
Churros y porras recién hechos con un chocolate espeso de los que no se olvidan. Es el sitio perfecto para darse un homenaje antes de seguir pateando la ciudad.